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2026-10-22T19:40:00+02:00 · cron.idea-mvp
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Aparta — la vaca tratada se aparta del tanque, no la leche de las 96 sanas

Cuando no se sabe qué vaca sigue en espera, se tira el ordeño entero: 2.160 € de leche limpia por un bote de 60 €, más el positivo de más de 2.000 € si el error llega a la cisterna. Aparta dicta la receta en la nave sin cobertura, la cruza con la ficha técnica y emite la hoja del ordeño y el bloqueo de cisterna firmado: 2,9 €/vaca/año y 49 €/mes por veterinario.

Concepto

Aparta convierte la receta del veterinario en la única decisión que se toma a las 5:40 de la mañana: qué vacas se apartan del tanque en este ordeño y cuáles pueden entrar. El veterinario lo dicta en la nave con el móvil, sin cobertura y con guantes; el teléfono lo transcribe en local, lo cruza con la ficha técnica del medicamento (dosis, especie, tiempo de espera en leche y en carne) y devuelve un calendario por animal y por lote que el ganadero firma y que la cooperativa recibe antes de enganchar la cisterna.

El problema no es la receta: es la aritmética de fechas bajo fatiga. Un positivo en una granja de 100 vacas que entrega 3.000 litros cuesta más de 2.000 € de penalización de la industria, más el expediente sanitario y la leche destruida (cifra publicada por Zeulab para una explotación de ese tamaño). Pero el daño grande es el otro: cuando el ganadero no sabe con certeza qué animales siguen en espera, tira el ordeño entero del lote «por si acaso». Un bote de antibiótico de 60 € acaba costando 2.160 € en leche limpia tirada (1.200 l × 4 ordeños × 0,45 €/l). Eso no lo mide nadie y no lo arregla ningún software de recetas.

Quién paga: el responsable de calidad de una cooperativa láctea con recogida propia (40-250 explotaciones socias, 8.000-40.000 vacas, laboratorio de calidad y 2-6 cisternas), que hoy asume la penalización, la leche destruida y la bronca con el socio; y la clínica de rumiantes (2-8 veterinarios) que quiere dejar de escribir el parte a mano en el capó del coche. Precio: 0 € de alta, 2,9 €/vaca/año con mínimo de 290 € por explotación, 49 €/mes por veterinario prescriptor y 290 € por informe de causa si hay un positivo. Una cooperativa de 12.000 vacas paga 34.800 €/año y puede repercutir 1,5 €/vaca al socio en la liquidación: el software no le cuesta, le hace margen.

Tamaño honesto del nicho: España entregó 7.444.851 t de leche cruda en 2024 (INFOLAC/MAPA) con un censo de 752.034 vacas de leche en abril de 2025 (MAPA). A 2,9 €/vaca, el techo del vacuno de leche son 2,2 M€/año; con ovino, caprino y cebo medicado se llega a 4-5 M€. No es un unicornio: es un negocio de nicho donde dos cooperativas pagan el MVP y siete sostienen un equipo de tres personas.

Por qué es nueva

  • Novedad — todo lo que existe llega hasta la receta. Prescrivet, Qvet, Gestsa o Vetware comunican a PRESVET y guardan la historia clínica, pero el propio MAPA dice que PRESVET no incluye la gestión electrónica de la receta: es una base de datos de vigilancia que se alimenta cada quince días (RD 666/2023, art. 39). Los calculadores de tiempos de espera son una tabla estática que el veterinario consulta y traduce a mano en un papel que se queda colgado en la nave. Nadie une la prescripción con el ordeño concreto y con la cisterna concreta, ni emite la lista de «estas cuatro vacas se apartan, estas noventa y seis van al tanque».
  • Dónde añadimos valor — la alternativa no es un software, es el papel y la memoria: 290-2.900 €/año de licencia frente a 13-22 k€/año de leche limpia tirada por sobredimensionar el bloqueo (6-10 tratamientos al mes × 2.160 €, rango a medir en las tres explotaciones piloto de la semana 1) y frente a un positivo de más de 2.000 € que además abre expediente. Y el veterinario se lleva el parte firmado y el libro de tratamientos reconstruible en treinta segundos cuando llega la inspección, en lugar de tres carpetas y una libreta.
  • Visión — el registro farmacológico por animal y por fecha se convierte en el historial de uso de antimicrobianos de la explotación: vale para la inspección, para el bonus de calidad por células somáticas del comprador, para la auditoría de la DOP (Manchego, Idiazábal, Zamorano) y para el certificado de uso reducido que la industria láctea empezará a pedir con el objetivo europeo de bajar el uso veterinario de antibióticos. Cuando llegue la receta electrónica veterinaria, Aparta ya tiene el dato clínico y la consecuencia operativa: solo hay que enchufar el formato.

Diagrama de secuencia

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Lo que ve el usuario

El veterinario abre la app en la nave con una barra de cobertura que no existe. Pulsa el botón grande, habla mientras sujeta al animal: «Fatroxim, veinte mililitros, cuatro vacas del lote A, cinco días». La pantalla devuelve tres líneas, no un formulario: producto con su ficha, animales detectados y «fin de espera en leche: 27/10 a las 06:00 · en carne: 03/11», leído en voz alta para confirmar sin mirar. Si la dosis no cuadra con la ficha técnica o el plazo de la receta se ha pasado, la línea se pone ámbar con el motivo y la cita del artículo.

El ganadero encuentra en la puerta de la sala de ordeño una hoja que se cambia cada turno: «Hoy 22/10, ordeño de tarde — APARTAR: 0341, 0388, 0402, 0417. El resto al tanque», con el QR que abre el parte firmado. Ese es todo el producto para él: cuatro números en lugar de una duda que le costaba 2.160 €.

El responsable de calidad de la cooperativa ve un panel con tres cifras arriba: «41 vacas apartadas esta semana · 6.200 litros salvados · 0 recogidas bloqueadas». Debajo, por explotación: días de espera en curso, tratamientos sin parte firmado (en rojo), positivos del último año con su informe de causa y el dinero que se habría tirado si el bloqueo se hubiera hecho «por si acaso». Y un botón: «exportar libro de tratamientos 2026», que sale en PDF con la misma numeración que el inspector espera.

Imagen sugerida: la hoja plastificada colgada en la puerta de una sala de ordeño, con cuatro números de crotal en rojo y un QR, y detrás, desenfocada, la pantalla del móvil del veterinario mostrando la confirmación «fin de espera 27/10 06:00» con la barra de cobertura tachada.

Repositorios utilizados

  • https://github.com/SYSTRAN/faster-whisper — transcripción local con CTranslate2: el dictado ocurre dentro del móvil o del portátil del veterinario, sin cobertura en la nave y sin pagar por minuto de audio.
  • https://github.com/Unstructured-IO/unstructured — convierte las fichas técnicas del CIMA-Vet (PDF) en tablas de dosis, especies y tiempos de espera en leche y en carne, que es la materia prima exacta de las reglas.
  • https://github.com/automerge/automerge — CRDT para que el parte se pueda escribir y firmar sin red y se fusione al salir de la nave sin duplicar tratamientos ni pisar la firma del ganadero.
  • https://github.com/gotenberg/gotenberg — el parte, la hoja de la cisterna y el libro de tratamientos salen en PDF con QR verificable desde plantillas HTML, sin mantener un motor de plantillas propio.
  • https://github.com/k2-fsa/OmniVoice — lee en voz alta el calendario y el parte dentro de la nave: el veterinario confirma con las manos ocupadas y el ganadero mayor escucha la instrucción en lugar de leerla.

Variaciones (sinergias)

  1. + https://github.com/google/or-tools — emerge la ruta de la cisterna que se recalcula. Cuando una explotación bloquea su tanque, el camión no puede llegar a un punto que no va a cargar: con las ventanas de espera en la mano, el problema pasa a ser de rutas —qué explotaciones se visitan en la recogida de 48 h, en qué orden, con qué capacidad y sin romper la cadena de frío—, y una parada en vacío que hoy se paga (90-140 € entre peaje, gasóleo y hora de cisterna) se convierte en una variable que se optimiza cada mañana. Nicho: cooperativas con más de 150 explotaciones y 3-6 cisternas, donde el que planifica la ruta lo hace con una hoja de cálculo y la llama «experiencia».

  2. + https://github.com/unit8co/darts — emerge la mastitis se ve en la curva de leche antes que en el tanque. La producción diaria por vaca que ya registra la sala de ordeño (DelPro, AfiMilk, SCR) se compara con su previsión y el desvío avisa dos o cuatro días antes de que las células somáticas salten en el laboratorio: menos casos, menos tratamientos, menos ventanas de espera y menos leche tirada. Nicho: explotaciones con sala computerizada y cooperativas que pagan prima por células somáticas, donde cada punto de recuento son euros en la liquidación mensual.

  3. + https://github.com/odoo/odoo — emerge el botiquín como almacén con lotes y caducidad. El medicamento deja de ser un bote en una estantería y pasa a ser existencias con lote, caducidad y movimiento: cada tratamiento descuenta del botiquín, cada lote se puede rastrear hasta las vacas tratadas y una retirada del fabricante se resuelve en una consulta en vez de en una tarde de llamadas. Nicho: agrupaciones de defensa sanitaria y clínicas de producción que dispensan a 200 granjas y hoy responden de su botiquín con un albarán de papel.

Plan MVP completo

projects/aparta-tanque-leche/docs/mvp/PLAN-MVP.md