Bono: la fábrica de cursos que convierte el manual de tu empresa en formación bonificada antes del 31 de diciembre
Fábrica de formación bonificada: convierte el manual de prevención y los procedimientos que la pyme ya tiene en cursos específicos por puesto con cita documental, calcula al céntimo las horas y participantes que consumen el crédito FUNDAE antes del 31 de diciembre y monta el expediente hasta que la bonificación se aplica. Cobra el 25 % de lo bonificado (mínimo 350 €) y 0 € si no se bonifica; asesorías al 18 % en marca blanca. Combina Unlimited-OCR + graphify + openui.
Concepto
Bono es la fábrica de cursos que convierte el manual de la empresa en formación bonificada. La pyme sube lo que ya tiene escrito —el manual de prevención, los procedimientos de cada máquina, las fichas de seguridad de los productos químicos, el protocolo de almacén, el plan de calidad, los PDFs escaneados del servicio de prevención ajeno— y Bono lo convierte en cursos específicos por puesto de trabajo (art. 19 de la Ley 31/1995: la formación tiene que estar centrada en el puesto, no vale el vídeo genérico), con cada lección citando el documento y la página de la que sale, un test evaluable y el paquete SCORM listo para la plataforma que exige FUNDAE. Además hace la parte que nadie hace: calcula cuántas horas y cuántos participantes consumen exactamente el crédito que la empresa ya pagó en sus cotizaciones (0,7 % de la base), presenta la comunicación de inicio con los dos días de antelación, aplica la cofinanciación privada que toca según plantilla, cierra el grupo y persigue la bonificación hasta que aparece descontada en el seguro de sociales de diciembre. Se cobra el 25 % del importe bonificado, con un mínimo de 350 €, y 0 € si no se bonifica. La gestoría o asesoría laboral que lo lleva a sus clientes cobra el 18 % y se queda con 7 puntos. Paga la administradora o el dueño de una pyme de 6 a 49 trabajadores (taller mecánico, industria auxiliar, alimentación, logística, clínica, construcción) que cada año ve caducar entre 1.500 y 9.000 € de crédito sin usar, y por volumen la gestoría con 80–400 clientes que hoy manda a una academia externa y se queda sin margen.
Por qué es nueva
- Novedad: el mercado de la formación bonificada está partido en dos y ninguno de los dos resuelve el problema. Las academias y entidades organizadoras venden catálogo —un curso de "prevención general" de 8 horas que sirve para cualquier empresa— y el cliente tiene que justificar que eso es de su puesto; las consultoras de FUNDAE venden papeleo y te dicen qué curso comprar. Nadie parte de los documentos que la empresa ya tiene para producir el curso que exige la norma, y nadie une las tres decisiones que se juegan el crédito: qué contenido, cuántas horas por trabajador (porque el módulo económico de teleformación es 7,50 €/hora y el exceso lo paga la empresa de su bolsillo) y cuándo presentarlo para que entre en el ejercicio. Bono es la primera herramienta que trata el crédito como una restricción de optimización, no como un trámite.
- Dónde añadimos valor: una pyme de 20 trabajadores que cotizó 3.000 € por formación profesional tiene 2.250 € de crédito (75 %) y, si no lo usa antes del 31 de diciembre, lo pierde: vuelve al Estado, no se acumula. Con teleformación a 7,50 €/hora y participante, consumir esos 2.250 € son 15 horas por trabajador —ni 8 ni 40—; con 8 horas se tira un tercio del crédito y con 40 el exceso sale de caja. Bono calcula ese encaje al céntimo, produce el contenido desde los manuales del cliente (cero coste de autoría externa, que hoy son 1.200–3.000 € por curso a medida), hace la comunicación de inicio y el cierre, y factura solo el 25 % de lo que consigue bonificar. El resultado para la pyme: formación real de su propio puesto, coste neto de unos 560 € sobre un dinero que iba a perder, y un expediente que aguanta una revisión de Inspección o de FUNDAE.
- Visión: el curso es la puerta. Con dos ejercicios cerrados, Bono tiene el mapa real de qué sabe hacer cada persona de la plantilla y con qué documento se demuestra —el mismo dato que un cliente industrial pide en una auditoría de cliente, en una homologación ISO o en una licitación— y pasa a vender la acreditación continua del puesto: cuando cambia una máquina o una ficha de seguridad, el curso se regenera, se avisa al trabajador y queda la traza. Después, el catálogo agregado de cientos de pymes permite vender a la patronal sectorial una academia común con el contenido de sus asociados, y el dato de "quién está formado en qué" se convierte en el expediente de capacitación que exigen las grandes cuentas.
Diagrama de secuencia
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Lo que ve el usuario
Marta lleva la administración de un taller de mecanizado de 22 personas en Illescas y estamos a 12 de noviembre. Abre el panel y lo primero que ve es una cifra en rojo: "2.250 € de crédito. Te quedan 49 días. Si no lo usas, se pierde." Debajo, un botón: "Genera los cursos con lo que ya tienes". Arrastra el manual de prevención que le mandó el servicio de prevención ajeno en PDF escaneado, los tres procedimientos de trabajo de las máquinas (torno, fresadora, puente grúa) y las fichas de seguridad de los refrigerantes. En cuatro minutos el panel le devuelve un mapa: seis puestos, once riesgos, cuatro cursos propuestos, y una frase que la convence —"tu procedimiento del puente grúa ya cubre el 80 % del módulo; solo hay que añadir el bloque de eslingas"—. Al lado, la calculadora: "4 cursos, 15 h por trabajador, 20 participantes: 2.250 € bonificables, cofinanciación privada 225 € (10 %), coste neto para ti 562 € de nuestra factura". Pulsa "adelante", firma el acuerdo en el móvil y Bono lanza la comunicación de inicio dos días antes como exige FUNDAE. La semana siguiente, cada operario recibe un correo con su curso: no son diapositivas, es la pantalla de su máquina con el checklist del procedimiento, la foto real del puesto y un test de cinco preguntas que, si se falla, vuelve al punto exacto del manual donde está la respuesta. El 20 de diciembre el panel dice: "19 de 20 han completado el 100 %; falta Iván, turno de noche. Cierre previsto el 27." El 3 de enero, la gestoría sube la liquidación y Marta ve la línea: "bonificado 2.250 €, aplicado en la cuota de diciembre". Y una última tarjeta: "factura Bono 562 €. Coste real de la formación: 562 €. Coste de no haber hecho nada: 2.250 €."
Imagen sugerida: panel de escritorio en una oficina pequeña de taller, luz de noviembre por la ventana; arriba a la derecha un contador en rojo "2.250 € · 49 días"; en el centro, un diagrama de seis puestos con líneas hacia cuatro tarjetas de curso y, a la derecha, una calculadora vertical con las horas por trabajador y la cofinanciación del 10 %; abajo, una barra de progreso con 19 de 20 caras completadas.
Repositorios utilizados
- https://github.com/baidu/Unlimited-OCR — 27.842 ⭐ (MIT): parseo de una sola pasada sobre documentos largos, con tablas, planos y escaneos incluidos; es la puerta de entrada del producto, porque el material de una pyme industrial nunca está en un CMS sino en PDFs escaneados, procedimientos en Word y fichas de seguridad fotocopiadas que hay que convertir en contenido estructurado sin pedirle a nadie que lo reescriba.
- https://github.com/Graphify-Labs/graphify — 128.645 ⭐ (Apache-2.0): grafo de conocimiento determinista con cada arista explicada, construido sobre documentos, esquemas y configuraciones; aquí es el mapa que une puesto → riesgo → procedimiento → EPI → documento y página, que es exactamente la cadena que exige el art. 19 de la LPRL y la que permite citar la fuente en cada lección en lugar de inventarse el contenido.
- https://github.com/thesysdev/openui — 11.990 ⭐ (MIT): estándar abierto de UI generativa en el que el modelo devuelve componentes de interfaz en vez de texto; es lo que permite que el curso sea la pantalla del puesto (checklist, simulación de la máquina, test con la foto real) generada desde el contenido y no un SCORM de diapositivas muertas, con exportación a SCORM 1.2 para la plataforma que exige FUNDAE.
Variaciones (sinergias)
- Bono + debpalash/VoiceStudio + Automattic/harper (https://github.com/debpalash/VoiceStudio, https://github.com/Automattic/harper) — voz local que locuta el módulo sin mandar una muestra de audio a la nube y corrector offline que unifica el castellano técnico de los manuales (el que escribió el jefe de planta en 2014, con sus abreviaturas y sus erratas). Qué emerge: el curso que se escucha y se contesta por voz en el propio puesto —el operario de planta con auriculares mientras carga el horno, el conductor en la cabina, el almacenero con las manos ocupadas— con el test leído en alto y la respuesta dictada, que es la única forma de que alguien sin ordenador en su puesto complete 15 horas sin salir de su turno. Nicho: industria con operarios de planta y turnos de noche, alimentación y logística de frío, y flotas de reparto; sectores donde la formación presencial obliga a parar la línea y por eso nunca se hace.
- Bono + TauricResearch/TradingAgents + rtk-ai/rtk (https://github.com/TauricResearch/TradingAgents, https://github.com/rtk-ai/rtk) — agentes que adoptan roles distintos y debaten antes de decidir (instructor, técnico de prevención, auditor de FUNDAE, inspector de trabajo) y proxy que recorta el consumo de tokens del pipeline de revisión. Qué emerge: el curso que pasa la inspección: cada módulo se somete a un debate donde un agente defiende que el contenido cubre el riesgo del puesto, otro busca el hueco que un inspector señalaría ("aquí no hay evaluación de la eficacia"), otro comprueba que el expediente cumple la Orden y otro calcula el coste de arreglarlo; el humano solo resuelve los desacuerdos, y el resultado es un informe de hallazgos que se entrega al cliente junto al curso. Nicho: construcción, química, alimentación y empresas que ya han tenido un requerimiento de Inspección o un accidente con baja, donde el expediente formativo se mira con lupa y el seguro lo pide.
- Bono + ruvnet/ruflo + HKUDS/CLI-Anything (https://github.com/ruvnet/ruflo, https://github.com/HKUDS/CLI-Anything) — enjambre con memoria compartida y RAG federado entre organizaciones (cada empresa conserva sus manuales en su sitio) y adaptador universal que convierte en herramienta de agente cualquier CLI, incluido el software de nómina que ya usa la asesoría. Qué emerge: la academia sectorial federada: una patronal o un grupo de veinte pymes comparte los cursos sin compartir los manuales, y el alta y la baja de trabajadores entra sola desde la nómina, de modo que el crédito de cada asociado se consume sin que nadie rellene una hoja. Nicho: patronales provinciales, clusters industriales y grupos de empresas familiares con 20–200 pymes asociadas que hoy negocian a ciegas un catálogo con una academia y no saben cuánto crédito queda sin gastar en cada socio.
Plan MVP completo
Ruta: projects/portfolio-2026-10-19-Qm9ubz/docs/mvp/PLAN-MVP.md